martes, 1 de diciembre de 2009

La Arquitectura de la Memoria. MIGUEL ISLA.


Hablar de la obra de Miguel Isla resulta, al menos, aventurado, ya que sobre sus esculturas podemos afirmar que recoge la tradición de lo contemporáneo y el saber vernáculo –cuyas raíces se encuentran en las geometrías vacías de Oteiza y en el movimiento de la línea y el retorcimiento del plano de Chillida-.
Así, Isla retoma la esencia de ambos escultores y proyecta su propio lenguaje más allá del material utilizado. Construye con hierros, bronces, piedras o papeles, elaborando un nuevo discurso lleno de sutilezas y matices donde plantea un nuevo lenguaje plástico de alcance internacional, universal.
En este saber hacer, encontramos al Miguel Isla artista, auténtico, cuyas propuestas llenas de armonía y elaboradas con una sinceridad primigenia nos transportan al centro, al origen, al fuego inagotable de la creación artística. Creador y manipulador de las formas, en las que la pasión del trabajo y el sufrimiento del hombre se convierten en belleza sublime. Las esculturas de esta exposición se engrandecen desde sus planteamientos más sencillos, más modestos.
Isla, renovador y artífice del panorama artístico actual, se sitúa por méritos propios en el centro neurálgico de los movimientos escultóricos que surgen y se dan a conocer. Artista que trabaja en soledad, en el silencio de su taller-estudio en el pequeño pueblo de Tudela de Duero de Valladolid, ha llevado este nombre desde la Castilla bañada por el río hasta los más lejanos países de Oriente –Corea, Japón…-.
La propuesta, a través de los papeles-escultoras que presenta en la galería La Maleta, da cumplida razón de todo lo que se afirma, elaborando el plano con los elementos mínimos de la forma y el color y alcanzando lo que universalmente se entiende por obra de arte.
Mariano Olcese.

Del 1 al 26 de Diciembre de 2009

viernes, 23 de octubre de 2009

viernes, 5 de junio de 2009

Fotografía contemporánea. ANA MARTÍNEZ PORRO.


De olores y colores

Podrían ser las tres erguidas columnas de Itálica las que sostienen como ya lo hicieron en tiempos de imperio el poder de convicción y el peso de la evidencia artística de Ana Martínez Porro, creadora multidisciplinar, elocuente en forma y fondo tanto en su faceta de creadora plástica, dentro del campo de la pintura, como en la fotografía y el vídeo, contextos en los que respira y pasea con la naturalidad del que se alimenta del arte propio y ajeno.
La visión colorista de la ruina y el torso nos devuelve una imagen completa de grandeza arquitectónica y de expresión luminosa en un sencillo cuerpo descabezado que respira en la luz.
Es en otra de las diferentes caras que forman el poliédrico rostro de la artista por donde orbita el cuerpo de la autora, es ahí donde transcurre su particular aurora De luces y sombras de albero, la representación limpia de una lucha ancestral, el escape a una pasión antigua de fiera y hombre.
Ana Martínez Porro se expone y está al quite de esa bravura de color que le arremete cuando se enfrenta con tenso nervio a lo infinito vacío, previo estado de creación casi inmediata… suponemos que observa, que nos observa  a través de Ventanas, artísticas ventanas que ella abre o cierra al gusto, aderezando así su hirviente cocina de ideas, colores y estructuras, ventanas por donde ella, como cualquiera de nosotros quizá entremos o salgamos buscando el fin, simplificando nuestra expresión, anhelando una afirmación y un sentido a nuestro yo, dibujando casi sin querer o creyendo dibujar nuestros retratos,  Autorretratos con máscara… artista, hombre, caras, poliedro… todo vuelve y se reinventa, Itálica, Luces, Ventanas, Máscaras.
Paseen, miren  y respiren por la sala como por un jardín, aromatizado de olores y colores, de posibilidades enormes de expresión y conclusiones particulares, cuadros como flores y flores que sustentan cuadros, cuadros de una mujer-artista que nos engulle en la exuberante  frondosidad en El Jardín de Elena,  un edén de lluvias verdes y vientos de textura tricolor.
Olores de remotas ruinas, a tradición vestida de luces, a rumor de ventanas casi abiertas. Olor a máscara y rostro. De olor a pétalo y polen. Y color.
                                   
 Joaquín Calderón


Del 5 de Junio al 4 de Julio de 2009.

viernes, 17 de abril de 2009

Agrupamientos, dibujos y cuadros. ACACIO PUIG.


AGRUPAMIENTOS
Asocio título y estructura de esta serie a las ACUMULACIONES de Saura. Ahí acaban las similitudes. Proceden del reciclaje en taller de pinturas sobre papel y pruebas serigráficas que consideré no válidas. En ellas, no me interesa el conjunto pero sí el fragmento.
Selecciono encuadres mediante una cuadrícula para después probar distintas opciones de montaje… finalmente, veo la definitiva.
Todo encaja, entonces, en un damero de color y trazo y emergen figuras centrales que ponen en valor las periferias.
El nuevo bosque se construye, así, con las cortezas de árboles maltrechos.

Cuaderno SUELTOS, octubre 2008

DIBUJOS
Llevo años dibujando con la nariz pegada al papel. Dibujar como quien escribe es bueno para el matiz y malo en distancia media: todo se confunde a dos metros de los ojos.
Dibujar para libros y prensa me acostumbró a eso; durante los últimos años, hice más de mil dibujos “que se leen”.
Decidí ampliar formato y distancia, dibujando de pie y empleando menos color… quiero que éstos se vean colgados en la pared y no impresos en una página.
Si cada formato pide lo suyo, esto es lo que doy al 50x40.
Cuaderno SUELTOS, enero 2009

CUADROS
Me vino bien el tiempo en que abandoné toda esperanza respecto al Gran Mercado y sus pompas. A partir de entonces, dejé de preocuparme por coherencias, armonías y formatos grandes… que siempre acechan como la condición, al menos necesaria, del éxito.
Primavera y verano son mis estaciones para el cuadro.
Miro atrás, en círculo y adelante y con frecuencia redescubro maneras del pasado. Absorto, rectifico y tapo, compadreando con la agridulce libertad que se logra trabajando en los márgenes.
Cuaderno SUELTOS, marzo 2009

Del 17 de Abril al 23 de Mayo de 2009